La historia de 3 mujeres que tomaron un curso de capacitación laboral

3 Mujeres en Curso de Capacitacion LaboralEsta es una historia simple, la historia breve de 3 mujeres que tomaron un curso de capacitación laboral. Que no te engañe la presentación literaria. No te pierdas en los giros poéticos. Puede ser tu historia. O la de alguien que conozcas.

Quizás estas historias te suenen muy familiares. Se trata de mujeres que abandonaron sus estudios en la escuela secundaria. Una propuesta de matrimonio, un bebé en camino, una esperanza de que todo podría salir bien. Y en el camino…a buscar trabajo en empleos mal remunerados o asfixiantes, que poco y nada de tiempo dejaban para otra cosa que no sea dormir y prepararse para el día siguiente. ¿Pensar en un curso de capacitación laboral? Ni en sueños.

Es que solo hablar de tomar un curso de capacitación laboral, para generar un dinero extra, o para convertirlo en la entrada básica para sostener a sus familias, era chocar con la dura realidad: no hay tiempo, no hay dinero, ya no tienen la edad de admisión. Casi sentían que la sociedad les decía: no, no pueden, no sirven.

Tres mujeres en la ciudad de Santiago de Chile: Martina Muñoz, 37 años, de Viña del Mar. Constanza Rojas, 46 años, de Santiago de Chile. Y Sofía Soto, 58 años, de Ñuñoa. Todas vivían esa misma realidad frustrante. El destino las unió durante  el otoño de este año, en un hotel de Santiago de Chile.

Después de años de tratar de pagar sus cuentas a tiempo y de ni siquiera obtener un “gracias” al final del día en sus estresantes trabajos, las 3, como si oyeran una misma orden, decidieron cambiar sus vidas, y comenzar un curso de capacitación laboral.

A través de la publicidad y del boca a boca, las mujeres se  encontraron con  Centrix, un famoso sitio de Internet que ofrece cursos de capacitación  laboral online. La invitación parecía demasiado buena para ser real: “Haz que tu pasión te genere dinero”. Y al revisar las opciones aparecía una que en otro momento les hubiera resultado ridícula, si de generar dinero se trata: “Tejidos al crochet. Diviértete y gana plata”. Ellas podrían estudiar mientras seguían trabajando y atendiendo sus otras obligaciones.

“La ubicación, el lugar de residencia, las horas de aprendizaje, o la edad no constituyen un obstáculo para que una persona seria y motivada pueda tomar este curso de capacitación laboral a distancia”, dijo Benjamín Contreras, director de Centrix.

Este es uno de tantos cursos de capacitación laboral serios que hoy existe en Internet, y que permite a los alumnos controlar la velocidad y el avance de sus estudios. Se proporciona material escrito para cada categoría, y material adicional: videos, tutoriales, charlas con expertos, mapas de contenido, seminarios en vivo, etc. Hay una propuesta de evaluación que se realiza en el hogar, y es corregido por un grupo de expertos en cada asignatura. Si los estudiantes necesitan tutoría, hay asesores señalados listos para escuchar las preguntas y evacuar las dudas. Cada 15 días y/o 1 mes, un seminario virtual reúne a todos los alumnos para una presentación maestra, adaptada a los diferentes estadios del aprendizaje. Al final del curso de capacitación laboral, el estudiante recibe un certificado o diploma que podrá ser usado como parte de un currículo.

Martina, Constanza y Sofía acaban de terminar el cursado online, guiado por el mismo moderador. Sofía tenía tanta vergüenza cuando comenzó a causa de su edad, sin embargo cuando conoció a sus compañeras se sintió acompañada. Y fue ella quien organizó la juntada. Se dijo a sí misma tantas veces que esto no iba a funcionar, que no sería rentable, que no venderían nada, que una vez más no
podría conquistar sus sueños, que por poco lo cree. Ay, el destino. Han coincidido en reunirse en el Hotel “El Conquistador Quality Hotel”, a unos metros de la Universidad de Chile. “Mi Diosito se debe estar riendo allá arriba”, dice Sofía.

Martina propuso hace 3 meses juntar todo lo que habían hecho mientras cursaban el módulo 3, y con un poco de ayuda, armaron un blog, sacaron fotos y en 5 semanas vendieron su primer producto terminado. Desde entonces y en promedio, cada día y medio venden una prenda de crochet. Están cubriendo sus costos, y ya han pensado en una empresita a mediana escala.

Ahora, el futuro les parece muy prometedor a las tres mujeres.

“Por fin me siento importante”, dijo Constanza. “Estoy llegando a mi meta.”


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